
Mucho ha pasado ya desde aquel lejano 20 de abril del 90 pero, a día de hoy, en agosto de 2024, la célebre canción de Celtas Cortos sigue poniendo en boca de muchos “aquella noche en la Cabaña del Turmo”.
Esta sencilla cabaña ganadera, en el corazón del bucólico Valle de Estós (en el entorno de Benasque) es, por sí misma, un bonito destino en el que realizar una excursión agradable contemplando verdes praderas, cascadas e imponentes montañas.
Hoy nos adentramos en el Valle de Estós para llegar hasta la Cabaña del Turmo. ¿Nos acompañas en el camino?
Índice de contenidos
¿Cómo llegar al inicio de la ruta?
Para llegar al inicio de la ruta debemos tomar la carretera A-139, rumbo norte, tras la población de Benasque. A poco más de 3 kilómetros de dicha población, tras una pronunciada curva a izquierdas, encontraremos un desvío bien señalizado que, nuevamente a la izquierda nos indica el acceso al Valle de Estós.
Tras unos 500 metros más por una pista asfaltada llegamos a un gran aparcamiento, bien señalizado, y con capacidad para varias decenas de vehículos.

Datos técnicos
Fecha: 10 de julio de 2024
Inicio y fin de la ruta: aparcamiento del Valle de Estós.
Tipo de ruta: ida y vuelta.
Itinerario: aparcamiento – Palanca de l’Aiguacari – Cabaña de Santa Ana – Palanca de Batisielles – Cabaña del Turmo – Palanca de Batisielles – Cabaña de Santa Ana – Palanca de l’Aiguacari – aparcamiento. .
Distancia: 13,89 km.
Desnivel acumulado: 512 metros, tanto de desnivel positivo como negativo.
Altitud:
– Mínima: 1310 metros (aparcamiento).
– Máxima: 1756 metros (llegando a la Cabaña del Turmo).
Duración sin paradas: 3 horas y 50 minutos.
Duración, por partes:
– 30 minutos hasta la Palanca de l’Aiguacari.
– 50 minutos hasta la Cabaña de Santa Ana.
– 1 hora y 25 minutos hasta la Palanca de Batisielles (20 minutos de descanso).
– 2 horas y 30 minutos hasta la Cabaña del Turmo (1 hora y 5 minutos de descanso).
– 5 horas y 15 minutos hasta regresar al coche.
Dificultad/recomendaciones:
– Ruta cómoda, que transcurre en su mayor parte por pista.
– Aunque es una ruta que se puede realizar en familia, tiene una distancia considerable.
– La ruta se puede complementar (realizando un pequeño rodeo por un sendero más estrecho y de cierta pendiente) acercándose a ver las cascadas conocidas como Gorgas Galantes..
Track GPS: descargar aquí.
*NOTA: los tiempos, distancia y dificultades encontradas están basados en nuestra experiencia, teniendo en cuenta la climatología, nuestra forma física y experiencia en montaña. Hay que salir al monte siempre bien equipado, con el material y una preparación adecuados, y consultando previamente la previsión meteorológica.



Nuestra experiencia en la Cabaña del Turmo
El Valle de Estós es un lugar fascinante. De gran amplitud y cerrado por montañas que superan los tres mil metros de altitud, a finales de primavera (o comienzos de verano si la nieve ha sido abundante o tardía) muestra una infinita paleta de tonalidades verdosas, acompañada de ríos, bosques y blancas montañas. Se trata, por tanto, de un lugar ideal para conocer esa naturaleza tan espectacular que ofrece el Pirineo aragonés.
Una de las rutas más populares en el Valle de Estós es la que lo recorre por su parte baja, en cómodo ascenso, hasta llegar a la célebre Cabaña del Turmo. Opción que, en esta mañana de comienzos de verano, decidimos realizar.
Tras dejar el coche en el abarrotado aparcamiento (no hemos madrugado demasiado…), leemos brevemente los carteles explicativos y comenzamos a ascender por un estrecho sendero, bien señalizado.

Apenas son unos pocos metros por senda, aunque un poco dura, y pronto llegamos a la pista, inicialmente asfaltada. Nos hallamos a la sombra, en la margen izquierda del Río Estós, el cual discurre bastantes metros por debajo de nuestros pasos.

A ritmo tranquilo seguimos avanzando, cómodamente aunque superando algún tramo de pendiente pronunciada, hasta llegar a la Palanca de l’Aiguacari (1,7 km; 30 minutos; 1455 metros de altitud). Cruzamos el río y pasamos a la margen derecha.

Caminamos, en todo momento, por una agradable pista, bien señalizada con marcas de GR, a ratos en sombra y otros ratos al sol. Poco más adelante encontramos la Cabaña de Santa Ana (2,7 km; 50 minutos; 1503 metros), a partir de la cual la panorámica comienza a abrirse y podemos contemplar ya las altas cumbres que rodean el valle, destacando el siempre majestuoso Perdiguero.



Dejamos a nuestra derecha el desvío al Camino de la Coma y seguimos por la pista, que alterna tramos de ascenso con pequeños descensos. Alcanzamos, enseguida, la Fuen de Coronas, de agua no tratada pero que puede servir para refrescarnos.
Remontamos algún repecho más largo y llegamos al desvío más importante de la jornada. A la izquierda iríamos a los Ibones de Batisielles y Escarpinosa (uno de los platos fuertes del valle); nosotros debemos continuar rectos, por la agradable pista, que ahora se interna de nuevo en un tramo boscoso.


Siempre con tendencia ascendente, vamos avanzando hasta llegar a la Palanca de Batisielles (4,7 km; 1 hora y 25 minutos; 1598 metros), pequeño puente que nos permite atravesar las aguas procedentes de la Aigüeta de Batisielles. Estratégicamente situado a la sombra, un banco nos aguarda para descansar unos minutos y aprovechar para reponer energías.


Tras unos veinte minutos de descanso decidimos continuar la marcha, siguiendo por la pista que asciende poco a poco, serpenteando entre majestuosos árboles. Caminar por aquí resulta agradable, aunque el sol veraniego comienza a calentar quizá algo más de la cuenta, por lo que agradecemos las sombras.

Llegamos al desvío a las Gorgas Galantes, a las cuales se podría llegar por un estrecho sendero que parte hacia la derecha y supondría un recorrido alternativo al que hacemos nosotros por la pista. Se trata ya de una senda de montaña que remonta bastantes metros con cierta pendiente, y que permite contemplar los fabulosos saltos de agua. Nosotros, que ya los conocemos, decidimos continuar por la cómoda pista, que pronto deja de ir rumbo oeste para virar al este mientras acomete un nuevo tramo de ascenso.
Una vez superado este empinado trecho, viramos de nuevo hacia el oeste para contemplar ya las fabulosas panorámicas que, ahora sí, se presentan justo frente a nosotros. Unos pocos metros de descenso y alcanzamos ya la verde pradera en que se alza, bucólica, la Cabaña del Turmo (7 km; 2 horas y 30 minutos; 1750 metros). Realmente se trata de una sencilla cabaña ganadera, pero ubicada en un entorno excepcional, rodeada de altas y nevadas cumbres, verdes praderas y junto al placentero ruido del río.


Decidimos buscar una sombra (escasas) por allí, y la hallamos bajo un gran árbol situado a la izquierda de la misma. Tranquilos, y disfrutando del entorno, nos quedamos algo más de una hora. Comemos, bebemos, descansamos y, sobre todo, contemplamos las excelsas panorámicas que ante nosotros se encuentran. Tomamos, también, decenas de fotografías. Hemos subido con el bebé porteado, y aunque se trata de una ruta larga, bien protegido del sol y caminando a ritmo tranquilo hemos podido llegar sin dificultad alguna.



A pesar de lo bien que estamos aquí, tenemos que iniciar el regreso. Con pasos más ligeros que a la ida (es casi descenso continuo), pero también sin prisa alguna, acometemos el camino de vuelta por la misma pista por la que hemos venido.
Así, en unas cinco horas y cuarto llegamos de nuevo al coche.
En conclusión, la excursión a la Cabaña del Turmo permite conocer este mítico lugar disfrutando de un entorno natural fascinante. Uno de los imprescindibles del Valle de Benasque.




Gracias por compartir esta espectacular ruta, me e bajado el track ya que tengo la intención de hacer esta ruta el 20 de Septiembre.
Hola, Domingo.
Gracias por tus palabras.
Es una ruta realmente hermosa y bastante asequible, esperamos que la disfrutes mucho!