Excursión a la Basa de l’abet, en Chistau

Huelga decir que Chistau nos fascina. Más escondido y recóndito que otros valles pirenaicos, guarda innumerables parajes que transmiten un encanto simpar. Desde poderosos tresmiles a ibones de aguas prístinas, pasando por frondosos bosques y verdes prados, Chistau destila a raudales una esencia única.
Es por ello que este domingo de mayo decidimos acercarnos a realizar una ruta ya conocida, y que nos fascinó, pero en esta ocasión acompañados de nuestro pequeño, con quien nos encanta compartir excursiones.
Por ello, optamos por realizar la sencilla excursión a la Basa de l’abet, un enclave no demasiado conocido de la Val de Chistau que resulta ideal para visitar en familia y ofrece unos paisajes asombrosos.
Hoy nos acercamos a la Basa de l’abet, en el Valle de Chistau. ¿Nos acompañas a descubrir este lugar?

¿Cómo llegar al inicio de la ruta?

La carretera A-2609 se adentra en el Valle de Chistau y, tras sobrepasar la población de San Juan de Plan, realiza una cerrada curva a izquierdas. Desde este punto parte la pista, estrecha pero accesible para cualquier vehículo (precaución con algunos baches), que llevaría al Refugio de Viadós.
A los, aproximadamente, 5,5 km de pista existe un pequeño ensanchamiento que sirve de aparcamiento y que se halla justo antes del desvío que nos lleva al comienzo de la ruta, señalizado por un poste de madera (“Puen de Esplans 45’ y Viadós 1h 10’”) y un pequeño panel explicativo. Existe espacio para aparcar unos tres o cuatro vehículos.

Ensanchamiento de la pista, donde se pueden aparcar unos pocos vehículos.

Datos técnicos

Fecha: 31 de mayo de 2025
Inicio y fin de la ruta: aparcamiento en la pista de Viadós, junto al cruce de pistas.
Tipo de ruta: ida y vuelta; al final un pequeño tramo circular.
Itinerario: aparcamiento – Basa de l’Abet – aparcamiento.
Distancia: 12,16 km.
Desnivel acumulado: 475 metros, tanto de desnivel positivo como negativo.
Altitud:
– Mínima: 1454 metros (aparcamiento).
– Máxima: 1897metros (camino de regreso).
Duración sin paradas: 3 horas y 30 minutos (ritmo tranquilo).
Duración, por partes:
– 12 minutos hasta el desvío a Viadós o Basas de l’Abet
– 1 hora y 20 minutos hasta el desvío al inicio de la parte circular de la ruta.
– 2 horas y 45 minutos hasta el final de la parte circular de la ruta (incluye 30 minutos de descanso)
– 4 horas hasta llegar al aparcamiento.
Dificultad/recomendaciones:
– Ruta muy cómoda y evidente, en su mayor parte por pista.
– Sombras frecuentes a lo largo del camino.
– Excursión ideal para realizar en familia (niños porteados), aunque quizá un poco larga para niños pequeños que caminen solos. 
– Especialmente hermosa a finales de junio/principios de julio, con la floración de los lirios azules (Iris latifolia).
Track GPS: descargar aquí.
*NOTA: los tiempos, distancia y dificultades encontradas están basados en nuestra experiencia, teniendo en cuenta la climatología, nuestra forma física y experiencia en montaña. Hay que salir al monte siempre bien equipado, con el material y una preparación adecuados, y consultando previamente la previsión meteorológica. Imprescindible seguir, en todo momento, los consejos y recomendaciones de Montaña Segura.

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Mapa de la ruta realizada.
Escala MIDE de dificultad.

Nuestra experiencia en la ruta a la Basa de l’Abet

Andábamos pensando en alguna ruta cómoda y sencilla, de esas que se pueden realizar en media mañana, para aprovechar un soleado día primaveral en medio de jornadas laborales. Y enseguida nos vino a la mente la ruta a la Basa de l’Abet, una excursión fácil por el Valle de Chistau que ya habíamos realizado pero que deseábamos repetir con nuestro pequeño.
Así, llegamos a la localidad de San Chuan de Plan, la cual sobrepasamos y, en una revirada curva a izquierdas encontramos el desvío a la pista de Viadós. Tras conducir por ella unos 5,5 km, encontramos el pequeño aparcamiento en el que dejamos nuestro coche. Unos metros más adelante, un desvío de pistas: hacia la izquierda iríamos al Refugio de Viadós por la pista; nosotros, en cambio, tomamos la pista ascendente señalizada como “Puén de Esplans/Viadós”, que constituiría una alternativa para llegar al mentado refugio.

Comienza la ruta: nosotros hacia la derecha.

Comenzamos caminando por un terreno más abierto y humanizado, pasando junto a un enorme rebaño de vacas y un par de pequeñas edificaciones ganaderas, rodeados de prados y un paisaje pintado en mil tonalidades verdes.
En poco más de diez minutos llegamos al principal desvío de la ruta. Hacia la izquierda, paralela al río, transcurriría la senda que nos llevaría a Viadós. Nosotros, nuevamente, tomamos la opción de la derecha, que continúa ascendiendo bien señalizada (Basa de l’Abet/San Juan de Plan).

Primeros pasos.
Agradable camino.
El principal desvío, que debemos tomar a la derecha.

La cómoda pista asciende con pendiente moderada, amable para el caminante, pero también sin apenas descanso. Alterna tramos boscosos, en los que se agradece la sombra, con hermosos prados verdes que permiten observar las panorámicas de los alrededores.
Conforme ganamos altitud las vistas se van tornando más amplias. Además de los prados herbosos salpicados de las características bordas, pronto van asomando algunas cumbres del entorno, que todavía mantienen sus cotas más altas notablemente nevadas.

Estupendo camino, muy pero que muy agradable.
Asoman, al fondo, cumbres nevadas.

Cuando llevamos 1 hora y 20 minutos de ruta alcanzamos el siguiente desvío, esta vez no señalizado. La pista continúa hacia la izquierda, pero nosotros tomamos el camino de la derecha. Comienza aquí la parte circular de la ruta propuesta que, evidentemente, se puede realizar en cualquiera de los dos sentidos.

Abandonamos la pista y nos dirigimos al camino de la derecha.

Aquí la pista se convierte en camino de montaña, igualmente cómodo, pero algo más estrecho. Pronto llegamos a un pequeño poste de madera que nos señala el desvío a la Basa de l’Abet, por un prado de hierbas altas sin claro camino a seguir. Optamos, por tanto, por continuar con el agradable camino que, desde este punto, llanea por una zona de bonitos prados rodeados de fastuosos ejemplares de pino negro, abundantísimo en la zona.

Bonitos prados de montaña.

Nos detenemos, cada pocos metros, a contemplar alguno de los bonitos ejemplares de las diversas flores que pueblan la zona. Aunque desconocemos los nombres de la mayor parte de ellas, las fotografiamos para poder investigar posteriormente y aprender más sobre la flora pirenaica. Echamos de menos, eso sí, los abundantes lirios azules que pueblan este terreno cuando la primera está más avanzada y comienza el verano, en que convierten los verdes prados en un inolvidable mar de flores azules.

Cada pocos metros hallamos interesantes ejemplares de flora pirenaica.
*Foto tomada en julio de 2020. Un mar de lirios azules.

Encontramos una agradable zona con dos piedras grandes sobre las que sentarnos a descansar y comer algo. Aunque el día está medio nublado, las grandes cumbres de los alrededores se nos muestran en todo su esplendor. Reconocemos, dada su altitud y grandeza, el Macizo de Cotiella, Punta Suelsa y Bachimala, esta última superando holgadamente los tres mil metros de altitud. Durante, aproximadamente, media hora reposamos allí, en absoluta soledad, ensimismados e intentando transmitir a nuestro pequeño ese sentimiento sólo posible en estos lugares.

Panorámica abierta hacia el Macizo de Cotiella.
Vistazo hacia atrás, donde destacan Bachimala y Punta del Sabre, ambos por encima de los tres mil metros de altitud.
Contemplando las vistas.

Seguimos continuando por el camino hasta llegar a un nuevo cruce que, otra vez más, tomamos a la izquierda, para realizar una pequeña ruta circular que rodea la Basa de l’Abet, ahora transitando por su parte superior.

Nos incorporamos a la pista de la izquierda para regresar realizando una ruta circular.

La pequeña masa de agua se halla semiescondida entre árboles, por lo que conviene prestar atención para poder visualizarla desde el camino. Sin ser muy llamativa, constituye un fotogénico enclave con las cumbres nevadas al fondo.

Ahí a la izquierda, resguardada entre árboles, se halla la Basa de l’Abet.

Caminando ya de regreso, rumbo norte, tenemos unas magníficas vistas del Bachimala y la Punta del Sabre. Ascendida la primera de ellas hace unos años, nos deleitamos escudriñando el paisaje para adivinar el camino que recorrimos por aquel entonces.

Majestuosa Bachimala.

Llegamos al final de la parte circular de la ruta, por lo que no nos queda más que regresar por la pista principal, realizando numerosas y amplias lazadas, en un descenso rápido y cómodo hasta llegar de nuevo al aparcamiento en que nos espera el coche.

En conclusión, la excursión a la Basa de l’Abet supone un paseo agradable, apto para realizar en familia, que lleva a un enclave solitario con amplias panorámicas. ¡Muy recomendable!

Hacia el oeste Punta Suelsa, rozando los tres mil metros.

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