
Nos encanta salir al monte, hacer excursiones a ibones y cascadas, recorrer largos y verdes valles y ascender cimas por todo el Pirineo aragonés. Es una de nuestras principales actividades de ocio, a la que dedicamos todo el tiempo que podemos (¡ojalá pudiera ser más!) y que nos encanta compartir con nuestro pequeño.
Y, aunque lo hacemos de manera habitual, somos plenamente conscientes de que salir a la montaña es una actividad al aire libre, en territorios agrestes y de difícil acceso que, por diversos motivos, comporta una serie de riesgos que no conviene menospreciar. Es por eso que siempre preparamos nuestras excursiones concienzudamente, planificando todos los detalles, estando preparados para cualquier adversidad y siempre intentando evitar cualquier potencial peligro durante las rutas.
Por todo ello, hoy escribimos una nueva entrada en el blog de la mano de Montaña Segura, con los principales consejos y recomendaciones para poder realizar una de nuestras actividades preferidas sin contratiempo alguno. ¿Te vienes al monte de manera segura? ¡Pues planifica, equípate y actúa!
Índice de contenidos
Salir al monte de manera segura: recomendaciones generales
Planifica, equipa, actúa. Con estas tres palabras se resumen a la perfección las principales recomendaciones de Montaña Segura para quienes se disponen a realizar actividades en el medio natural. Y, aunque llevan desde 2012 (¡y antes!) dándonos consejos para nuestras excursiones, trabajando con una red de informadores voluntarios y divulgando por todos los medios numerosos materiales informativos, nunca está de más recordar los tres pilares fundamentales que deberíamos tener en cuenta en cualquier salida a la montaña:
– Planifica: antes de comenzar cualquier actividad debemos estudiar de manera detallada la ruta, consultar la predicción meteorológica, preparar planes alternativos por si surgen incidencias y dejar aviso de dónde vamos, cuántos somos y qué recorrido tenemos previsto realizar.
– Equipa: por muy sencilla que (creamos que) sea la ruta a realizar, no debemos perder el respeto a la montaña y debemos equiparnos siempre de manera apropiada. Mochila, ropa y calzado adecuados, así como botiquín, teléfono móvil, mapa y GPS son algunos de los imprescindibles en cualquier salida al monte.
– Actúa: por mucho que hayamos estudiado la ruta y vayamos bien equipados, es necesario realizar siempre la actividad con prudencia, comenzando temprano (madrugar es una sabia opción), caminando siempre en grupo y verificando periódicamente la evolución de nuestra ruta y de la meteorología.

Aunque detallaremos en los próximos apartados cada una de estas tres premisas, aquí van algunas recomendaciones generales imprescindibles para cualquier salida que hagamos a la montaña:
– Prepárate físicamente: para salir a la montaña hay que estar en forma. Planea excursiones que se adapten a tu forma física.
– Fórmate: cursos de primeros auxilios, de meteorología, de formación en senderismo/alpinismo…hay muchísima información disponible en internet y, sobre todo, en los cursos que realizan clubes y federaciones de montaña. ¡Imprescindibles!
– Consulta la meteorología: existen incontables páginas web y aplicaciones que nos ayudarán a prever la meteorología y nos evitarán pasar malos momentos con tormentas, ventiscas, calor u otros fenómenos adversos. Detallamos todo más adelante.
– Lleva siempre brújula, mapa y GPS: y, sobre todo, aprende a utilizarlos con soltura. De nada serviría llevarlos y no saber manejarlos.
– Lleva el material adecuado: no será el mismo para una excursión sencilla que para ascender un tresmil, pero siempre que sea el aconsejable para una ruta de esas características y que esté en buen estado. En caso de rutas por nieve: crampones, piolet…¡y saber utilizarlos!
– Disfruta de la ruta mientras eres prudente: siempre que puedas ve en grupo, sin dejar nadie atrás. Adapta el nivel de la ruta al ritmo y condiciones físicas de la persona menos preparada.
– Siempre que salgas a la montaña avisa de dónde vas y el horario aproximado que tienes previsto: puedes decirlo a un familiar o amigo; otra opción es dejar una nota en el coche con la hora prevista de llegada, para que la pueda ver cualquiera.
– En caso de accidente: protege, avisa, socorre.
– Si tienes poca experiencia, no conoces la ruta o, simplemente, quieres disfrutar y aprender todavía más en tu salida al monte, no dudes en contactar con algún guía de montaña.
– Y, para concluir, aprovecha y lee con detenimiento la página web de Montaña Segura, donde tienes a tu disposición una gran cantidad de información al respecto.

Antes de salir… ¡planifica!
Una excursión, realmente, no debe comenzar en el momento en que nos calzamos las botas y empezamos a caminar. Una excursión debe comenzar bastante antes, generalmente unos cuantos días o incluso semanas, en el mismo momento en que tenemos la primera idea de la ruta a realizar.
En nuestro caso tenemos ya varias rutas en mente desde hace tiempo, en nuestra lista de futuribles, y que hemos estudiado de manera somera. Una vez concretamos la fecha en que la queremos realizar, pasamos a estudiarla en profundidad y con todo lujo de detalles. El objetivo es, sin duda, tener la mayor parte de datos posibles para afrontarla con seguridad y no tener que improvisar en ningún momento.
Para encontrar toda la información que necesitamos sobre una determinada actividad habitualmente la miramos en varios sitios, bien sea en libros especializados, blogs de montaña, folletos informativos y/o descripciones en páginas como Wikiloc. Siempre miramos en más de un lugar para comparar, puesto que las descripciones suelen ser subjetivas y cuanta más información tengamos previamente mejor. Si la ruta comienza o pasa por un refugio de montaña, allí siempre nos darán una valiosísima información.

Algunas páginas donde encontrar información fiable son la de la Red de senderos turísticos de Aragón; la de la Federación aragonesa de Montaña o la de Montaña segura. Si quieres otros ejemplos de rutas, puedes echar un vistazo también a los folletos, por valles, también en la web de Montaña Segura
También nos gusta consultar blogs con rutas de montaña, ya que transmiten bien las sensaciones al hacer las rutas y, habitualmente, muestran fotos que pueden resultar prácticas a la hora de preparar las rutas (cruces, pasos complejos, etc…). Además del listado de excursiones en nuestro blog, algunos que nos gustan son el de Camina Corre Somontano, Sarrio78 ; el blog de Daniel Mur Marín ; el (ya no actualizado pero bien escrito) Pirineo de Jose, Montañas de ayer y hoy, Mendikat o la clásica Komando Kroketa.
Una vez hemos encontrado la información que buscamos, miramos una serie de datos que nos llevarán a hacernos determinadas preguntas. Estas son las cuestiones que nosotros nos hacemos habitualmente y algunos de los recursos que utilizamos para responderlas:
– Tipo de ruta: paseo sencillo o alta montaña, caminos cómodos o pasos complicados/expuestos. ¿Se adapta mi forma física y experiencia en montaña a la ruta planteada? Si vamos con más gente, debemos pensar en las características de cada uno de los componentes del grupo. Habitualmente obtenemos la información de folletos, libros de montaña y blogs.

– Distancia, desnivel, duración aproximada: ¿estamos preparados físicamente para dicha ruta? Dicha información la encontramos en libros, blogs, mapas y aplicaciones como Wikiloc. Si no disponemos de una descripción de la ruta con todos estos detalles, podemos calcular la duración aproximada siguiendo estos consejos.
– Cálculo de la escala MIDE de dificultad: se trata de un sistema estandarizado para calcular la exigencia tanto física como técnica de un recorrido, basándose en el desnivel, la distancia horizontal, la severidad del medio natural, la dificultad para la orientación, el tipo de camino y el esfuerzo necesario para llevarlo a cabo. El uso de esta herramienta está recomendado por las diversas federaciones y supone una manera objetiva de “gradar” la dificultad de una excursión. Puedes calcular el MIDE de cualquier ruta aquí.


– Localiza lugares seguros donde poder refugiarte en caso de adversidades: en los mapas/guías/blogs suelen describirse las cabañas o refugios situados a lo largo de la ruta donde poder resguardarte en caso de necesidad.
– Establece tiempos de paso aproximados: reconoce en el mapa los diversos puntos clave de la ruta para, durante la excursión, poder decidir si la opción pensada está desarrollándose de manera adecuada o no.

– Plantéate siempre recorridos alternativos o caminos de regreso: en caso de que existiera alguna eventualidad que impidiera realizar la ruta prevista de manera completa, tienes que saber cómo reorganizar tu ruta.
– Notifica tus planes: siempre deja dicha, a familiares/amigos, la ruta que vas a realizar, la hora aproximada a la que tienes pensado salir y la hora prevista de regreso para que puedan avisar al teléfono de emergencias en caso de retraso excesivo. No olvides avisarles cuando hayas llegado al punto final de la ruta. Puedes dejar, adicionalmente, un papel en el parabrisas del coche con: punto de inicio, ruta a realizar, horario previsto, personas en el grupo (nombres y número de personas), material y teléfonos de contacto del grupo. Existen modelos predefinidos (declaración de intenciones) para descargar y rellenar.

– Infórmate de las condiciones actuales de la ruta: existen páginas web y foros en los que se indican las condiciones recientes en las rutas más populares, como el grupo de Facebook Pirineo sólo info actual. Además, hay webcams en diversos puntos del Pirineo en las que se pueden apreciar las condiciones de numerosos valles (acceso aquí). Buscando en redes sociales, sobre todo Instagram, también se pueden encontrar algunas fotos recientes de los lugares más concurridos. Por último, y como siempre, una de las opciones más aconsejables es contactar con alguno de los refugios guardados para obtener información de primera mano.

– Consulta la meteorología: es una de las principales actividades a realizar antes de salir al monte. Recomendable mirar las previsiones con varios días de antelación y revisarlas a diario hasta justo antes de partir al monte. Existen muchos recursos; algunas de las webs que aportan más información son Meteoblue (ejemplo de Meteoblue en Benasque), Meteociel, Aemet, Mountain Forecast, o Windy (ejemplo de Windy en Benasque). Algunas aplicaciones pueden darnos información sobre la lluvia/nubosidad en directo, como por ejemplo “Alarma de lluvia” (disponible en Play Store de Android y en la Apple Store). Resulta interesante leer algún libro de los disponibles en el mercado sobre meteorología en montaña, puesto que puede dar claves para interpretar el tiempo tanto antes de la ruta como durante la misma.
– Si salimos en invierno: además de todo ello, debemos conocer cómo está la nieve, el riesgo de aludes y qué exposición a estos últimos tienen las rutas planeadas. Existen varias páginas web donde obtener esta información (AEMET, A Lurte, Centre de Lauegi d’Aran…); imprescindible consultar también la cartografía ATES de nuestras rutas.

– Por último, siempre es una excelente opción plantearse el contactar con algún guía de montaña para realizar cualquier excursión con mayor seguridad, sobre todo si tenemos poca experiencia en montaña, vamos a recorrer zonas que no conocemos o, simplemente, queremos disfrutar con tranquilidad de nuestra salida al monte.
Equípate de manera adecuada
Bien, una vez tenemos clara la ruta a realizar y vemos que se adapta a nuestras condiciones, llega la hora de preparar la mochila. Si bien esta no debe ser demasiado pesada para evitar lesiones y/o cansancio adicional, está claro que debe llevar una serie de objetos imprescindibles en cualquier salida a la montaña. El listado de utensilios necesarios podría ser el siguiente:
– Mochila: de un tamaño adecuado para la actividad a realizar. No será lo mismo un paseo de pocos kilómetros entre dos pueblos que una ruta por alta montaña y varias horas de duración. Y no, no vale cualquier mochila, las mochilas específicas de montaña están diseñadas para ello y resultan más cómodas, prácticas y seguras. Es importante colocársela de manera adecuada, repartiendo bien la carga y ajustando bien el cinturón lumbar y la cinta de pecho.

– Ropa: se debe adaptar a la actividad a realizar. Dado que el tiempo en montaña es imprevisible, realicemos la actividad que realicemos en nuestra mochila debería haber siempre al menos alguna capa de abrigo (térmica, forro polar…) y alguna prenda impermeable y cortavientos. No olvidar, además, alguna prenda para cubrir la cabeza (gorro, buff, etc…).
– Calzado: si bien en los últimos tiempos se ve con más frecuencia el uso de zapatillas de trekking, nosotros en la mayor parte de las ocasiones (salvo paseos/rutas sencillas) preferimos botas de montaña puesto que confieren mayor sujeción y protección. Si se trata de botas impermeables (membrana Gore-tex o similares) mucho mejor, ya que que en montaña es fácil tener que pisar agua, nieve o soportar lluvia. Asimismo, es imprescindible colocarse bien los calcetines para evitar la aparición de ampollas.

– Teléfono: uno de los más imprescindibles en la mochila, debe ir con la batería cargada al máximo antes de comenzar la ruta. Si bien en muchas zonas de montaña no hay cobertura, nos puede venir bien para llamadas de emergencia (si llamamos al 112, teléfono de emergencia en toda la Unión Europea, basta con que encuentre red de cualquier compañía) o incluso para orientarnos/seguir la ruta con alguna aplicación móvil. Algunas aplicaciones que pueden ser útiles, funcionando incluso sin cobertura son la de Mapas de España (del IGN) y Maps.me, ambas disponibles tanto para Android como para Apple. En caso de realizar rutas largas se aconseja llevar el teléfono en modo avión (para ahorrar energía) y llevar una powerbank para tener batería adicional.

– GPS: en la actualidad la mayor parte de las personas que salen al monte lo hacen con algún dispositivo GPS; algunos con alguna aplicación en su teléfono móvil (Wikiloc, Alltrails…) y muchos con un reloj GPS. Tanto los teléfonos como los relojes permiten cargar las rutas (se pueden encontrar los archivos .gpx en blogs o en wikiloc) para luego poder seguirlas durante la excursión. Además, estos dispositivos permiten conocer las coordenadas en que uno se encuentra y podrían servir para geolocalizarnos en caso de llamada al 112. El llevar cualquiera de estos dispositivos NO exime de llevar brújula y mapa, ya que pueden fallar, quedarse sin batería, etc…
– Mapa y brújula: los mapas de montaña habituales suelen ser a escala 1:25000 o 1:40000, con suficiente detalle para poder orientarnos en caso de necesidad. Conviene estudiarlos minuciosamente antes de salir a caminar para conocer puntos de paso, principales cruces de caminos, refugios, etc… Es imprescindible, además de llevarlos en la mochila, el saber orientarse utilizándolos. Pues saber más sobre todo esto aquí.

– Agua y comida: en excursiones de una sola jornada resulta sencillo cargar con el agua y la comida necesaria. En función del tiempo y la dureza de la ruta conviene llevar más o menos cuantía, aunque siempre es mejor prevenir y llevar más de lo que se prevea necesario. En nuestro caso siempre salimos al monte con al menos 2 litros de agua por persona y, además de la comida necesaria para la excursión, llevamos barritas energéticas y una bolsa de frutos secos por si fueran necesarios. En travesías de varios días va a ser imposible partir con todo lo necesario, por lo que se pueden utilizar pastillas potabilizadoras o filtros para el agua que cojamos por el camino; con respecto a la comida, la liofilizada es ligera y fácil de transportar (en ese caso debemos contar con hornillo y material para cocinarla).
– Botiquín de montaña: de igual manera que la mochila, debe ser reducido, pero sin que falte nada de lo imprescindible. El contenido del mismo se debe adaptar a la duración de la ruta, pero debería incluir al menos: analgésicos/antiinflamatorios (paracetamol, ibuprofeno), povidona yodada (Betadine) u otro antiséptico, tubitos pequeños de suero fisiológico, gasas estériles, tiras de aproximación, tiritas, esparadrapo, vendas compresivas, tijeras y una pinza pequeña. Las pastillas potabilizadoras de agua pueden ir también en el botiquín. Además, es imprescindible llevar una manta térmica para abrigarnos en caso de accidente. Resulta interesante realizar algún curso de primeros auxilios (hay algunos específicos de montaña/actividades al aire libre, incluso online) para formarse en la preparación y uso de un botiquín de montaña.
– Gafas de sol y cremas de protección solar: el efecto nocivo de los rayos del sol se acentúa en montaña, más aún si hay nieve en el entorno. Recomendable protegerse con gafas de sol con filtros de categoría 3 o 4 y utilizar cremas de protección solar del 50.
– Bastones de montaña: si bien el utilizar bastones de montaña no es algo imprescindible, lo cierto es que otorgan un extra de seguridad al aumentar los puntos de apoyo (y reducir el riesgo de caída) y porque reducen el esfuerzo en la espalda y diversas articulaciones. Nosotros siempre los llevamos.
– Linterna/frontal: ante la eventualidad de que se nos hiciera de noche, llevar una linterna o frontal nos vendría de maravilla. Aconsejable, además, llevar pilas de repuesto.
– Silbato: muchas mochilas lo llevan incluido, útil para poder avisar en caso de necesidad.

Este sería, grosso modo, el material necesario para realizar actividades en montaña sencillas o moderadas. En caso de rutas de alta montaña que requieran escalada o actividades invernales con nieve/hielo, el equipamiento sería mucho más completo (crampones, piolet, polainas, más ropa de abrigo, cuerdas, etc…). Puedes echar un vistazo, para más detalles, en este enlace o en este otro.

Actúa con prudencia
Tenemos la ruta bien estudiada y nuestra mochila cargada con todo lo necesario, por lo que nos disponemos a dar nuestros primeros pasos. Nuestro objetivo es disfrutar de una bonita jornada en la montaña sin que haya ningún contratiempo, por lo que a lo largo de la misma debemos, periódicamente, ir verificando que todo va bien.
Así, durante una salida a la montaña es recomendable:
– Madrugar: sí, entendemos que da cierta pereza levantarse temprano en fin de semana, pero las ventajas de madrugar a la hora de salir al monte son muchísimas. Evidentemente, lo de comenzar una ruta temprano depende de la duración prevista de la misma, pero siempre debemos dejar un colchón importante (por lo menos 3-4 horas) entre el fin previsto de la ruta y el anochecer. Madrugar nos va a permitir: 1) disponer de muchas más horas de luz para realizar la excursión prevista y tener tiempo de sobra para regresar antes de que se haga de noche 2) empezar a caminar con temperaturas más suaves (si ascendemos una montaña será más agradable el ascenso) y descender cuando el sol caliente más 3) evitar, con mayor probabilidad, las frecuentes tormentas de evolución que se generan en días cálidos por las tardes (van acompañadas habitualmente de un fuerte aparato eléctrico) y 4) en caso de alguna incidencia tendríamos más horas para que vinieran a socorrernos.

– Caminar en grupo: si vas al monte con más personas, ve evaluando periódicamente la situación de todos y cada uno de los miembros: motivación, cansancio, necesidad de parar a comer o beber… No es recomendable dividir el grupo y, bajo ningún concepto, dejar sola a alguna persona.
– Valorar alternativas: si a lo largo de la ruta algo no va como debería (empeora la meteo, algún miembro del grupo está cansado/lesionado…), valora la posibilidad de tomar alguno de los caminos alternativos de regreso o da marcha atrás y regresa, siempre por el camino más corto y/o seguro. La ruta planteada inicialmente siempre estará allí para volver en otra ocasión.
– Aunque el día no sea especialmente caluroso, protegerse siempre la cabeza, ponerse gafas de sol y crema solar: la acción del sol en montaña, debido a la altitud, es mucho mayor.

– Hidratarse de manera vigorosa y comer periódicamente: generalmente se recomienda no esperar a tener sed para beber algo de agua. Recuerda pensar también en todos los miembros del grupo para hacer alguna parada a comer.
– Reevaluar periódicamente tu posición en el mapa/GPS y verificar si estás cumpliendo con los horarios que tenías previstos: en caso de que dispongas de cobertura, avisa a tus contactos informando de tu localización. Si llevas cierto retraso con respecto al horario pensado, indícalo también; si dicho retraso compromete la viabilidad de la excursión, plantéate darte la vuelta o tomar un camino alternativo de regreso.

– Echar un vistazo al cielo de vez en cuando: la meteorología, y sobre todo en montaña, puede ser rápidamente cambiante. Así, un día de calor y soleado puede transformarse, en cuestión de minutos, en una potente tormenta con aparato eléctrico. Observa las nubes y vigila la aparición de nubes de evolución (típicas en las tardes cálidas de verano). Si tienes cobertura, puedes también ver imágenes de radar en aplicaciones como “Alarma de lluvia” o similares.
– Aprender a decir que no: en caso de que alguien del grupo tenga dificultades para continuar, no se sienta cómodo en algún paso complicado, la meteo empeore, los tiempos de paso en la ruta no sean los esperados o cualquier imprevisto que dificulte la marcha, valora el regresar. La montaña siempre estará ahí en otra ocasión.

En caso de problemas…
A pesar de haber planificado, habernos equipado y haber actuado de manera correcta, siempre existe la posibilidad de toparnos con imprevistos que comprometan la excursión o pongan en peligro a una o varias personas del grupo. Una pequeña torcedura de tobillo, el viento, la lluvia o una caída tonta pueden dar al traste con nuestros planes y suponer un riesgo notable.
Esto puede ocurrir con más facilidad de lo esperado al encontrarnos en un medio agreste, aislado y con meteorología rápidamente cambiante. Es por ello que, además de prevenir, también debemos saber actuar en caso de accidente o problemas.
Por ello se suele establecer la regla de “protege, avisa, socorre”. Aquí las principales recomendaciones:
– En primer lugar, y aunque resulte complicado, hay que mantener la calma: evalúa lo que ha ocurrido y verifica si la situación todavía puede empeorar o persiste el peligro.
– Protegerse uno mismo y proteger a los demás: si ha ocurrido un accidente a una persona lo primero es evitar que no ocurra lo mismo a otros componentes del grupo.
– Si hay una persona accidentada: llegar hasta donde se encuentre la víctima (siempre que se pueda y no sea demasiado arriesgado), protegerla (manta térmica, movilizarla lo mínimo posible…), comprobar su situación (nivel de consciencia, respiración, pulso, heridas visibles…). Ver si hay signos de sangrado, palpar desde la cabeza a los pies en busca de deformidades, zonas dolorosas o fracturas. Si la persona está consciente, tranquilizarla y aliviarla en la medida de los conocimientos y posibilidades (primeros auxilios, botiquín, etc…).

– Si la situación es una emergencia, avisar al 112: explica lo que ha ocurrido, número de personas afectadas, situación de las mismas (conscientes o no, posibles fracturas, heridas visibles…), lugar donde ha ocurrido (ruta realizada y lugares más cercanos por donde se ha pasado -ibones, cruces de caminos, etc… – siendo ideal el facilitar las coordenadas GPS, que se pueden obtener en cualquier reloj GPS o incluso con el teléfono móvil), número de personas que van en el grupo, nombre, apellidos y teléfono de contacto.
– Aplica tus conocimientos de primeros auxilios y utiliza tu botiquín: en la mochila siempre debe ir un buen botiquín y, previamente, deberíamos tener cierta formación en primeros auxilios. Con ello, muchos de los pequeños problemas que ocurran en montaña (pequeñas heridas, traumatismos, etc…) pueden solventarse sin mayores complicaciones.
– En caso de rescate: si has tenido que llamar al 112 busca una zona despejada para facilitar el rescate aéreo y señala la zona para que sea visible desde el aire. Una vez se acerque el helicóptero, realiza con tu cuerpo la señal internacional de ayuda (ver imagen).
– Tormentas en montaña: si te sorprende una tormenta eléctrica en la montaña, aléjate de cumbres, crestas, árboles solitarios y objetos metálicos, ya que atraen los rayos. Busca una zona baja, pero evita cauces de agua o terrenos inundables. Agáchate con los pies juntos, sin tumbarte en el suelo, y mantén la menor superficie posible en contacto con el terreno. Apaga tus dispositivos electrónicos, aleja los bastones de ti y siéntate sobre la mochila. Si estás en grupo, dispersaos unos metros los unos de los otros para evitar que un solo rayo pudiera alcanzar a varias personas a la vez. Mantén la calma y espera a que pase la tormenta antes de retomar la marcha. Si estás en un refugio, cierra bien puertas y ventanas.

¿Y si salgo a la montaña solo?
Aproximadamente una de cada 10 personas que sale al monte lo hace sin compañía. Hay quienes lo hacen porque no encuentran compañeros, porque estos no se pueden adaptar a las características de la ruta planteada o incluso porque se prefiere salir al monte para disfrutarlo en soledad.
Si bien esta es una práctica menos aconsejable puesto que se considera menos segura que salir en grupo, lo cierto es que siempre habrá gente que, por alguno de esos motivos, realice sus rutas sin compañía.
En dicho caso, todas las medidas de precaución descritas en los apartados anteriores deben ser llevadas a cabo de manera exhaustiva, preparando la ruta con mayor detalle, equipándonos a la perfección y actuando con una prudencia exquisita.

Algunas de las recomendaciones que no debemos olvidar:
– Madruga más de lo habitual, por lo que pueda ocurrir.
– Deja dicho el itinerario a realizar y los puntos de paso con horario previsto. Siempre que tengas cobertura, confirma periódicamente tu posición y horario a alguna persona de confianza. Si pasas por un refugio, avisa de que vas en solitario y explícales también la ruta y tiempos previstos.
– Utiliza algún sistema de localización pasivo: algunas aplicaciones en el móvil envían periódicamente la localización del montañero (siempre que haya cobertura); otra opción es llevar un localizador/rastreador por satélite (tipo SPOT). Aunque resulte caro, si se sale al monte en solitario con frecuencia habría que plantearse el adquirir un teléfono vía satélite. Más información sobre todo esto aquí.
– Camina con mayor prudencia de lo habitual y extrema las precauciones en los pasos más complicados o expuestos.
– Si coincides con otros montañeros, únete al grupo o camina cerca de ellos.
– Verifica con mayor frecuencia la evolución de la meteorología.

Salir a la montaña con niños
Sí, a muchos nos pasa. Salir a la montaña es una de nuestras pasiones y queremos compartirla con los más peques. Esto es una excelente idea pero, como siempre, debemos tener en cuenta una serie de recomendaciones para que las excursiones por montaña con niños se realicen de manera segura. Aquí van algunas de ellas:
– Planifica con mayor detalle: ten en cuenta distancia, desnivel, pasos potencialmente complicados (mejor evitar)… Calcula más tiempo del habitual para realizar paradas a descansar, beber, comer, etc…
– Busca rutas con atractivos especiales para los niños: senderos interpretativos, caminos/lugares con leyendas, etc…En ocasiones se les hará pesado continuar caminando; explicarles la ruta y los puntos de interés amenizará la marcha.
– Transmíteles tus conocimientos de montaña: flora, fauna, geología, principales cumbres y/o accidentes geográficos, protocolos de seguridad…los peques aprenderán y disfrutarán mucho más de la ruta.

– Hazles partícipes de la preparación de la excursión e implícales en ello: deberían llevar una pequeña mochila (adaptada a su edad y peso) con algunas de sus pertenencias. Una buena idea es que lleven ellos, por ejemplo, el mapa, de manera que se sientan responsables en la organización de la excursión.
– No dudes en llevar tu mochila algo más cargada con algunos utensilios que puedan proteger a los más peques (ropa adicional, botiquín más amplio…) o amenizarles el camino (prismáticos, algún folleto/libro de la flora y fauna, etc…).
– Equípalos de manera adecuada: ropa y calzado cómodos pero de calidad, gafas de sol, gorra/sombrero, protector solar del 50… Los niños son especialmente vulnerables a los efectos nocivos del sol y de la meteorología adversa. Manga larga siempre en los más pequeños.
– Evalúa con frecuencia su situación: aburrimiento, cansancio, hambre/sed. Planifica más paradas de las habituales y un ritmo más tranquilo.

– No te obsesiones con llegar al destino: en muchas ocasiones no será posible y lo importante será disfrutar del camino y de los entretenimientos que los pequeños puedan encontrar en él.
– Verifica que la proporción entre adultos y niños es la adecuada: en las salidas al monte hay ciertos riesgos, por lo que es preciso vigilar a los peques y acompañarlos de cerca en todo momento.
– Ten precaución con los animales en montaña: es fácil encontrarnos con vacas o perros que cuidan al ganado, debiendo mantener siempre una distancia prudencial con ellos. Precaución también con las serpientes (no levantar piedras, etc…) y las picaduras de insectos/himenópteros.

Con esto finalizamos esta completa entrada sobre algunos consejos y recomendaciones a la hora de salir a la montaña de manera segura. Ya sabes: planifica, equipa, actúa…¡y disfrutarás de tus excursiones por la naturaleza!



