Ruta circular a los Mallos de Agüero

Hay a quienes les suenan, quienes los confunden con los de Riglos y quienes jamás de los jamases los habían siquiera oído nombrar. Y no han sido muchos quienes han tenido la fortuna de acercarse a conocerlos. Pero, desde luego, son todos los que los han visitado quienes reconocen que estamos ante una de las localidades con la estampa más espectacular de toda la provincia de Huesca. Estamos hablando de la población de Agüero, enmarcada bajo sus fascinantes mallos, conformando un paisaje duro, salvaje y sobrecogedor.
Para conocer la población y sus mallos se puede realizar una sencilla ruta, apta para todos los públicos, que los rodea por un cómodo sendero con espectaculares vistas tanto de los propios mallos como de las cimas de los alrededores.
Hoy nos acercamos a la población de Agüero para realizar una ruta senderista rodeando los Mallos de Agüero. ¿Nos acompañas a conocerlos?

La población de Agüero se encuentra en un entorno fascinante.

¿Cómo llegar al inicio de la ruta?

Para llegar al comienzo de la ruta debemos acercarnos a la población de Agüero, a la cual se accede por la carretera A-132 (tanto desde el entorno de Jaca por el norte como desde Huesca por el sur) y, cerca de la localidad de Murillo de Gállego, tomando un desvío por la estrecha y sinuosa HU-534 durante unos 5 km.
Justo donde se encuentra el cartel de bienvenida a la población apreciamos un camino, asfaltado, que asciende hacia la derecha y que debemos tomar. Se trata del camino que lleva al cementerio municipal y, unos metros más adelante, a la parte alta de la población, en cuya entrada encontramos hueco para aparcar unos 8-10 vehículos.
Un panel explicativo de la ruta y los mallos nos da la bienvenida.

Tomamos el camino de la derecha para llegar más sencillamente al aparcamiento.
Junto al comienzo de la ruta hay hueco para 8-10 vehículos.

Datos técnicos

Fecha: 16 de febrero de 2025
Inicio y fin de la ruta: aparcamiento en la parte alta de Agüero.
Tipo de ruta: circular.
Itinerario: aparcamiento – Collada Pedro – cara norte – cara oeste – cara sur – aparcamiento.
Distancia: 2,92 km.
Desnivel acumulado: 140 metros, tanto de desnivel positivo como negativo.
Altitud:
– Mínima: 714 metros (llegando a Agüero).
– Máxima: 849 metros (Collado de Pedro).
Duración sin paradas: 1 hora y 10 minutos.
Duración, por partes:
– 22 minutos hasta la Collada Pedro.
– 1 hora y 30 minutos hasta llegar al aparcamiento (incluye unos 20 minutos de paradas a hacer fotos y descansar).
Dificultad/recomendaciones:
– Ruta cómoda, bien señalizada y evidente.
– Pendiente moderadamente fuerte en el descenso de la Collada Pedro. Recomendable no caminar por la trocha sino por las escaleras habilitadas en su parte izquierda.
– Excursión ideal para realizar en familia.
– Sombras ausentes, evitar en verano en horas de más calor.
– Si se desea evitar el tramo de ascenso a la Collada Pedro, se puede realizar una parte del camino propuesto (ida y vuelta) por la cara oeste de los mallos, a la cual se llega enseguida llaneando si se comienza la ruta en sentido horario (lo habitual es hacerla en sentido antihorario). De esa manera se contempla la panorámica más espectacular de la ruta sin apenas esfuerzo.
Track GPS: descargar aquí.
*NOTA: los tiempos, distancia y dificultades encontradas están basados en nuestra experiencia, teniendo en cuenta la climatología, nuestra forma física y experiencia en montaña. Hay que salir al monte siempre bien equipado, con el material y una preparación adecuados, y consultando previamente la previsión meteorológica.

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Ruta realizada.
Perfil de la ruta realizada.
Escala MIDE de dificultad.

Nuestra experiencia en la Ruta circular a los Mallos de Agüero

Día de sol radiante en esta mañana de febrero. Temperatura tan agradable que permite caminar en manga corta. Domingo ideal para una excursión cómoda y amena que nos permita descubrir nuevos parajes.
Con estas premisas nos acercamos a la población de Agüero, enmarcada bajo sus imponentes mallos, que le otorgan un telón de fondo incomparable. Dejamos el vehículo en la zona alta de la población, donde comienza la ruta, bien señalizada.

Comienzo de la ruta.

Aunque se trata de una ruta circular y, por tanto, se puede realizar en los dos sentidos, consideramos más lógico realizarla en sentido antihorario, puesto que de esta manera ascendemos pronto hasta la Collada Pedro y después el resto de la ruta es más cómoda y favorable.
Así, nuestros primeros pasos son rumbo noreste, por un sendero de piedras bastante bien arreglado y que comienza a ganar altitud suavemente. Echando la vista atrás vamos dejando cada vez más lejos la población de Agüero, en la que destaca la omnipresente Iglesia del Salvador.

Primeros pasos, por una senda bien señalizada.
Dejamos atrás Agüero.

El camino asciende algo más decidido, atravesando un seco barranco en varias ocasiones, serpenteando entre arbustos de boj y pequeños matorrales. El día, soleado y con temperatura agradable, no puede ser mejor para la práctica del senderismo.
Mientras ganamos altitud vamos contemplando, a nuestra izquierda, las abruptas paredes de la cara este de los Mallos de Agüero, donde dos intrépidos escaladores se esfuerzan en hollar su cima.

Paredes imposibles.
Ascendiendo progresivamente, sin dificultad.

A ritmo tranquilo ganamos altitud hasta alcanzar la Collada Pedro (0,75km; 22 minutos; 847 metros de altitud). En este punto confluye el camino por el que ascendemos con la pista que se dirige a la población de Carcavilla, adecuadamente señalizada hacia la derecha. Nosotros, en cambio, debemos virar hacia la izquierda (noroeste), por un ancho camino que enseguida desciende abruptamente.

Llegamos al primero de los cruces. Nosotros a la izquierda.

Dicho camino está habilitado, en su parte izquierda, con unos cómodos escalones que facilitan el descenso evitando resbalones y que, por tanto, permiten disfrutar con tranquilidad de las vistas al fondo de cumbres imposibles, entre las que destaca la Punta Repicón (1032 m) y otras verticales cimas cuyo nombre desconocemos pero que nos dejan igualmente fascinados.
Acometemos este tramo a ritmo tranquilo, puesto que las vistas son impresionantes y merece la pena disfrutarlas con calma.

Iniciamos el descenso.
Cómodos escalones que nos facilitan la labor.

Finalizado el descenso llegamos a un nuevo cruce de caminos. Hacia la derecha nos dirigiríamos al área recreativa de La Tejería y la Cueva de Al Foraz, mientras que hacia la izquierda (sur) regresaríamos de nuevo a Agüero. Tomamos, por tanto, esta segunda opción.

Nuevo desvío, también a la izquierda.

Caminamos ahora por una senda llana y muy bien conservada, que transcurre por la cara oeste de los mallos, muy próxima a sus verticales paredes. En el cielo observamos decenas de buitres que encuentran en estas paredes el lugar ideal donde anidar. Nos detenemos un buen rato a contemplar su vuelo y escudriñar las moles rocosas en busca de sus guaridas.

Diminutos ante tamañas moles rocosas.
Posando para el recuerdo.

Echando un vistazo hacia atrás tenemos una excelente panorámica del camino recorrido y las moles rocosas del entorno; a nuestra izquierda destaca la singular Peña Sola, estrecho mallo separado por tan solo unos pocos metros del resto de ellos.

Dentada sierra a nuestras espaldas.
Decenas de buitres por el cielo.
¡Mi primera excursión en esta mochila!
¡Qué espectacular la Peña Sola!

Seguimos paseando, a ritmo tranquilo, por el agradable camino y poco a poco nos acercamos de nuevo a la población de Agüero, la cual contemplamos desde su parte alta. Tras leer un interesante panel explicativo sobre la formación de los mallos y dejar atrás el desvío a la Cueva de los Chitanos, alcanzamos un tramo llano donde plantar nuestro trípode y poder retratarnos en familia con un paisaje espectacular a nuestras espaldas.

Agüero a nuestros pies.
Foto en familia.

Nos queda apenas recorrer el último tramo de senda, rodeando la parte alta de la localidad, para llegar de nuevo al aparcamiento y dar así por finalizada la ruta.
En resumen, la ruta circular a los Mallos de Agüero es una excursión perfecta para realizar en familia y que nos descubre uno de los parajes más sorprendentes del Reino de los Mallos.

¡Hasta la próxima!

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