
No siempre salir a disfrutar de la montaña y la naturaleza supone realizar un esfuerzo notable y transitar por parajes agrestes y aislados. En ocasiones es posible gozar de rincones tranquilos, bosques frondosos y miradores de primer orden tan solo caminando por senderos sencillos y bien habilitados.
Es el caso del Sendero accesible al Mirador del Isábena, una excelente opción para salir a pasear de manera tranquila por una de las zonas (quizá) menos conocidas del Pirineo aragonés pero, sin duda, una de las más sorprendentes y de extraordinaria belleza.
Cuidado y bien señalizado, permite el acceso incluso con carritos de bebés o con silla de ruedas, ideal para disfrutar en familia. Además, los paneles explicativos del recorrido suponen un didáctico aliciente para divertirse con los más pequeños.
Hoy nos acercamos a la Ribagorza oriental, para recorrer el sencillo pero sorprendente sendero accesible al Mirador del Isábena. ¿Nos acompañas a conocerlo?
Índice de contenidos
¿Cómo llegar al Alto de Bonansa?
La ruta comienza en el entorno del Alto de Bonansa, a unos 1360 metros de altitud.
Para llegar a este lugar se puede acceder desde sus dos vertientes; a unos dos kilómetros de la población de Bonansa se halla el puerto del mismo nombre, donde hay una gran explanada. En ese punto hay un par de zonas habilitadas para aparcar unas pocas decenas de vehículos.
Desde este fabuloso entorno parten diversas rutas senderistas, siendo la del Sendero accesible al Mirador del Isábena la mejor señalizada y la más popular.

Datos técnicos
Fecha: 12 de noviembre 2023
Inicio y fin de la ruta: aparcamiento junto al Alto de Bonansa.
Tipo de ruta: ida y vuelta.
Itinerario: aparcamiento – cruce con la Pista de Pegá – Mirador del Valle del Isábena – cruce con la Pista de Pegá – aparcamiento.
Distancia: 1 km.
Desnivel acumulado: 6 metros, tanto de desnivel positivo como negativo.
Altitud:
– Mínima: 1360 metros (aparcamiento).
– Máxima: 1366 metros (cruce con la Pista de Pegá).
Duración sin paradas: 20 minutos.
Dificultad/recomendaciones:
– Paseo sumamente sencillo, para toda la familia.
– Sendero accesible para usuarios de silla de ruedas, carritos de bebé, etc…
– Si se desea se puede caminar, adicionalmente, un rato por la pista del Bosque de Pegá, para disfrutar algo más de los siempre espectaculares colores otoñales.
Track GPS: descargar aquí.
*NOTA: los tiempos, distancia y dificultades encontradas están basados en nuestra experiencia, teniendo en cuenta la climatología, nuestra forma física y experiencia en montaña. Hay que salir al monte siempre bien equipado, con el material y una preparación adecuados, y consultando previamente la previsión meteorológica.



Nuestra experiencia en el Sendero accesible al Mirador del Isábena
Siempre apetece conocer lugares nuevos. Y más aquellos que te han recomendado en varias ocasiones y que, por diversos motivos, siempre se resisten a esa ansiada visita. Para nosotros es el caso del extremo más oriental del Pirineo aragonés, en la siempre espectacular Ribagorza.
Y es que el entorno del Río Isábena, quizá menos popular que otras zonas pirenaicas pero de sorprendente e inusitada belleza, representa a la perfección esa joya bien guardada que siempre apetece descubrir.
Así, en este atípico fin de semana de noviembre, con temperaturas casi estivales, nos proponemos recorrer la zona y, de paso, realizar un sencillo paseo por una de sus grandes sorpresas: el Sendero accesible al Mirador del Isábena.
Es casi mediodía cuando aparcamos nuestro vehículo en el excelente aparcamiento situado junto al inicio de la ruta. La temperatura, totalmente inusual para este mes de noviembre, permite casi caminar en manga corta.
Un par de paneles explicativos nos dan la bienvenida y marcan el comienzo del sendero, que tiene un firme muy bien cuidado.

A los pocos metros encontramos una gran mesa de madera con un par de bancos, donde sentarse a descansar o comer algo si se desea.
La ruta no tiene más misterio que seguir el excelente camino, sin pérdida alguna.
Cada pocos pasos nos encontramos un pequeño panel de madera, también escrito en braille, que de manera didáctica nos permite aprender un poquito más del bosque que nos rodea.


Y es que nos encontramos en un bosque de pinos con sotobosque de boj, salpicado periódicamente de algunos árboles caducifolios que le otorgan, en época otoñal, una coloración espectacular.

Sin apenas dificultad llegamos enseguida el cruce con la pista que se adentra en el Bosque de Pegá. Si se desea, se puede recorrer un rato para adentrarse algo más en este fabuloso bosque, que también presenta sus mejores galas en esta época.




Atravesamos la pista y, siguiendo las indicaciones, apenas tenemos que caminar un centenar de metros más para llegar al Mirador del Isábena.
Un amplio cartel, en relieve y también escrito en braille nos permite identificar las principales montañas, poblaciones y accidentes geográficos del curso alto del Río Isábena, del cual tenemos una excelente perspectiva desde este punto.
A nuestra izquierda destaca el Bosque de Pegá, pintado con las tonalidades otoñales, hermoso. Al fondo, imponente, el Macizo de Cotiella, con nevadas cumbres que casi alcanzan los tres mil metros de altitud.







Disfrutamos unos minutos del mirador antes de regresar por el mismo camino. Sin embargo, optamos por desviarnos y caminar un rato por la cómoda pista que se interna en el Bosque de Pegá, para poder contemplar algo más los colores otoñales. Merece la pena alargar la ruta brevemente por esta pista.

Retomamos el sendero accesible para llegar, pronto, al coche y dar por finalizada esta sencilla pero interesante ruta.



